Volcano
Lukas, un intérprete que acompaña a un equipo de inspectores de controles militares, se queda tirado cerca de una remota localidad al sur de la estepa ucraniana. Sin saber dónde ir, encuentra refugio en la casa de Vova, un pintoresco lugareño que hace de guía.
La experiencia de ver una película que explora el surrealismo de los confines geográficos y morales Ucranianos resulta sobrecogedora también para un espectador que como yo, percibe la cultura Ucraniana en la lejanía. La violencia desplegada articulador de esta sociedad, parece no encontrarse tan nítidamente con los dramas personales, aunque este aspecto bien podría verse como parte de una lírica en la obra.